• Foto de la Banda La Lira el día de la presentación del hipno
Historia del Himno: Así es Titaguas

El Himno "Así es Titaguas" es algo más que una simple canción, recoge la esencia de nuestro pueblo, representa la unión de todos por igual dentro de un mismo nombre: TITAGUAS; supone la expresión de nuestras ilusiones y nuestro orgullo.

UN CANTO A TITAGUAS

Foto de Don Jos‚ Mili n MolesEn el verano de 1951 rondaba por al cabeza de D. Jos‚; Mili n Moles, médico titular de la Villa de Titaguas, la ilusión de agradecer al pueblo que tan bien lo había acogido unos años antes, con una Canción de Amor a sus gentes y una Afirmación genuina del Ser titagüense.

Antes había paseado por todo el Término Municipal y había visto a los hombres maduros y a los muchachos podar las viñas, a las mujeres ir a escardar con sus diminutas picayas y la merienda de media tarde, en el verano la siega durante el día, por la noche, mientras lo jóvenes se reunían en el Rincón del Tío Mochuelo o en la Fuente Vieja para hablar y festejar a sus novias, afanarse en trenzar vencejos de paja de centeno para, al día siguiente, seguir segando y viviendo.

La Trilla, días de gran esfuerzo para toda la familia, reconfortante trabajo y entusiasta alegría por lo recogido y guardado en los altos atrojes.

La Vendimia, hecha en comunidad familiar, desde el más joven de la casa hasta los abuelos, llevaba la uva al pequeño cubo en donde incansables y fuertes descargaban de la aportadera y pisaban hasta deshacer los racimos en dulce mosto. Al cabo de unos días y para celebrar el nuevo caldo, estas mismas personas hacían la Borrasca, gran fiesta y jolgorio que duraba toda la jornada.

También vio D. José Milián a las cuadrillas de leñadores que, abandonando sus casas y familiares, partían hacia el monte todos los años a la corta de pinos ya fuera en nuestro pueblo o en los pueblos vecinos.

En los años duros de la postguerra, hubo que mirar al monte como medio de vida y las carboneras y los hornos para hacer cal eran en gran parte la solución para muchas casas, y la leña la cortaban en los barrancos más hondos, donde el Guarda forestal no podía acceder, con mucho trabajo.

Estas actividades normales y diarias se hacían y siempre resonaba en el aire alguna copla de alegría y de dolor. En el ambiente titagüense la música ha dado color a las celebraciones. No hay que olvidar que nuestra situación geográfica está a un paso de Aragón y nuestro corazón en Valencia.

Las fiestas de San Antón en Enero, San Gregorio en mayo, las Patronales, Virgen del Remedio y Jesús el Nazareno, Santa Bárbara en Diciembre, los Gozos, esa música casi medieval que puede cantarse a modo de Oración, todo ello impregnó al autor del Himno “Así es Titaguas” de una Fe amorosa hacia sus conciudadanos y su modo de vivir, creer y morir.

El Alma de D. José se llenó durante años de la bonhomía de los naturales de este pueblo y el fruto nos los dejó en herencia permanente.

La melodía, inspirada en la vida de sus vecinos, las esperanzas, zozobras, etc. están reflejadas en la partitura musical y en la letra cantable, ¿cómo se compuso? ¿cuándo?

Foto de Don Vicente Sayas SánchezD. José Milián, por las tardes, llamaba a su casa a D. Vicente Sayas Sánchez, maestro de la Banda La Lira de Titaguas para ver el modo y la forma de poner en papel pautado algunas coplillas que se le iban ocurriendo. En este quehacer intervino hasta el final de obra Antonio Martín Polo, clarinetista ejemplar al que todos sus paisanos conocemos y agradecemos, al principio con una pequeña acordeón y más tarde con el instrumento que magistralmente domina. Tuvo su gran colaboración también Florencio Collado Sánchez con el armonio que entonces había en la Iglesia Parroquial y que en sus manos resaltaban los acordes preciosos.

Recordar al tío Florencio, siempre dispuesto a trovar nuevas coplas y albadas en las Fiestas Navideñas, es gratificante y agradecido pues su dedicación al folclore y tradiciones del pueblo es de todos reconocida. Estas reuniones, de gran esfuerzo por parte de todos, comenzaban después de las tareas diarias de cada uno, cantando la melodía D. José, repitiéndola a oído Antonio y Florencio y cuando estaba concluida la frase musical D. Vicente la escribía en el pentagrama con esa caligrafía bonita y peculiar que todavía conservamos en la obra original. No sabemos en que momento de la creación de la obra musical apareció la letra, aunque suponemos que sería a la par. Al final de cada sesión, la Sra. de D. José Milián, colaboradora en la sombra de esta obra, Gloria para Titaguas, obsequiaba con un café con leche y unas galletitas para todos y a Florencio Badimón con un puro, que agradecía gentilmente.

Los arreglos armónicos y de acompañamiento corrieron a cargo, como es natural, de D. Vicente Sayas así como los ensayos ilusionados de la Banda de Música La Lira de Titaguas, que en aquel entonces tenía la Academia en la casa que hacía esquina enfrente del horno del Palillo. Las pruebas de voz para los coros y para elegir solistas fueron al alimón dirigidas por D. Vicente y D. José, providenciales gigantes para la Cultura de nuestro pueblo.

En el invierno de 1951 comenzó a escribirse este Canto de Amor a Titaguas. Era la época de preparar y llenar las jarras y las saladeras, en los terrados secar longanizas, perniles y triperas de suave tocino, una faena familiar y concurrida. Las veladas largas, había tiempo para hacer todas las cosas, con calma y sosiego, calidades de vida que hemos perdido en una vorágine de competitividades que nos imponen. En la villa de Titaguas, envuelta en la bruma de Invierno con olor a romero y a resina de pino quemada en las chimeneas, cuatro personas tejían sin descanso el hilo y la trama de este canto.

Julián Ródenas

Formulario de búsqueda

Lu Ma Mi Ju Vi Do
 
1
 
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
 
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
 
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
29
 
30
 
31